Responsabilidad y diseño gráfico.
Sunday, March 26th, 2006Luego de la columna que escribiera la semana pasada respecto del cual es el rol de la universidad y lo que significa formar tan sólo profesionales, me acordé de una pequeña indagación que hice el año pasado.
Durante un tiempo me dediqué a tratar de identificar a los autores de la imagen y piezas de diseño que utilizó el Mundial de Futbol de 1978.
Para quienes razones geográficas o generacionales los alejan de lo que significó este evento, basta decir que fue una especie de «coliseo romano» a gran escala organizado por una de las dictaduras más sangrientas de Latinoamérica.
Mientras la Junta Militar argentina secuestraba, torturaba y asesinaba a más de 20.000 argentinos, tuvo la idea de gastar cerca de 400 millones de dólares en una inmensa operación de propaganda.
Logo, posters y todo tipo de material promocional fue necesario para la ocasión.

Numerosos diseñadores, algunos de ellos ilustres pioneros del diseño gráfico argentino (o al menos de su expresión “moderna”), mandaron sus propuestas.

No creo que hoy lo incluyan en su portfolio o CV, pero en verdad en aquel entonces muchos diseñadores compitieron por ser ellos los que tuvieran el «honor» de ser los autores de la imagen de una dictadura espantosa.
La entidad a cargo de la organización del Mundial 78 era el «Ente Autárquico Mundial 78», cuyos directivos no eran otros más que militares de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los centros de tortura más horribles de la dictadura argentina).
Educar tan sólo «profesionales» entraña muchos riesgos. Entender al diseño gráfico como una disciplina que tan solo «comunica» mensaje ajenos no solo es falso sino tambien funcional a los sectores más retrógrado de cualquier sociedad.

Los diseñadores tenemos responsabilidad. No siempre tenemos libertad para elegir, pero debemos ser concientes de nuestra función y de lo importante que es decir en el debido momento «no».
Porque el riesgo es grande: el de terminar diseñándole la svástica al próximo Hitler.




