Haciendo verdadera tinta de manuscritos
Saturday, November 18th, 2006Si se visita el Museo Meermanno pueden apreciarse códices escritos con letras equivalentes a un cuerpo 12 de imprenta (hay, incluso, más ejemplos más pequeños).
Siempre me he preguntado como fueron caligrafiados. Por supuesto, fueron hechos por manos entrenadas, pero tambien fue necesario tener las herramientas apropiadas. Recuerdo que en nuetras clases de caligrafía en la KABK solíamos tener problemas con la tinta. ¿Cúal usar? Lo que comprábamos en las tiendas de arte provocaban frecuentes manchas y sencillamente no se llevaba bien con las plumas metálicas. Luego de algunos accidentes casi todos terminamos usando «guache» diluído en agua y, si bien los resultados eran mejores, la solución era demasiado espesa y carente de elasticidad.
El hecho es que las tintas que se venden en las tiendas sencillamentes no son aptas para la caligrafía.
Así que decidí investigar un poco como era la tinta que se usaba en los manuscritos.
El hermoso libro de Claude Mediavilla tiene bastante información al respecto y en este otro sitio destinado pricipalmente a restauradores también hay información valiosa.
La tinta usada en la mayoría de los códices medievales (y tambien en muchas obras artísticas de la antiguedad) estaba preparada con una mezcla de sulfato de hierro (vitriolo verde), tanino y goma arábica. Los componentes pueden conseguirse sin demasiado problema y la mezcla es fácil de preparar. Luego de algunas pruebas pude preparar la tinta y los resultados fueron excelentes.
Con ella es posible hacer largos y finos trazos. La goma arabiga rompe la tensión superficial del agua y le da a la tinta mucha mas elasticidad.
Vayamos a la receta:
Ingredientes:
-Sulfato de hierro (Iron Sulfate): 7 gramos
-Tanino (Tannin) (acido tánico en polvo, extraído de nueces de agalla -gallnuts-): 10 gramos
-Goma arabiga (Arabic Gum): 10 gramos
-Agua destilada: 200 ml. (yo recogí agua de lluvia en el balcon de mi casa).
-Mortero de laboratorio o similar
-Balanza
El tanino y el sultafo de hierro generalmente pueden comprarse en droguerías. Son componentes químicos básicos.
Si alguien tiene problemas en encontrarlos, se pueden ordenar por internet al siguiente sitio en Alemania.
Preparación:
Primero pesamos bien los componentes necesarios. Es importante respetar las proporciones correctamemte porque el sulfato de hierro es ligeramente corrosivo y con el tiempo ataca el papel. Yo me conseguí prestada una balanza de cocina, de esas que se usan para las dietas.
Luego procedemos a moler los cristales de sulfato de hierro hasta que sea un polvo fino. Si no hacemos esto bien, en la tinta quedarán cristales y los mismos molestarán luego en la tinta.
Cuando el sulfato de hierro esta listo, le agregamos un poco de agua destilada tibia y mezclamos hasta que se disuelva bien.
En otro recipiente calentamos agua, le agregamos el tanino y revolvemos. Luego de unos pocos minutos de hervor, el tanino se habrá disuelto completamente, entonces podemos vertirlo en el mortero en donde se encuentra el sulfato de hierro disuelto. Mezclamos bien.
Al tomar contacto las dos soluciones reaccionan y la mezcla se vuelve de un color negro violáceo.
Ahora llega el momento de la goma arábiga. Muchas personas prefieren disolverla la noche anterior y cuando toma consistencia de jarabe, entonces si se agrega a la tinta. Por cuentiones de tiempo (y de una ansiedad que me es tan propia) yo agrego la goma en polvo directamente sobre la tinta tibia y revuelvo con un palillo hasta que se ha disulto bien. Luego lo dejo reposar, revolviendo cada tanto.
Cabe aclarar que la completa y correcta disolución de la goma en la tinta tomará varias horas.
Una vez que tenemos una solución líquida, sin «grumos» podemos usar la tinta.
Nos soprenderá que su aspecto al escribir no es tan oscuro, sin embargo en contacto con el papel y el aire, en pocos minutos adquirirá una tonalidad muy negra.
Más adelante, y dependiendo del tipo de pluma y papel, se puede agregar un poco más de goma arábiga (con cuidado de no espesar demasiado la mezcla).


